Teocloth nació el día en que decidí dejar de sobrevivir y empezar a vivir de verdad.
Después de años en un trabajo que no me hacía feliz, entendí —gracias a una simple pregunta de mi hijo Teo— que mi camino siempre estuvo entre telas, hilos y creación.
Él mismo eligió el nombre y encendió el motor. Teocloth es eso: una mamá escuchando a su hijo, siguiendo su pasión y construyendo algo con sentido.
Cada accesorio lleva un pedacito de esa historia. Nació del amor, no de un plan perfecto.